viernes, 22 de abril de 2011

PREVENIR LA MENINGITIS MENINGOCOCICA

En el terreno de la medicina, tenemos dos armas para enfrentar las enfermedades, la prevención y la curación, es muy importante crear entre nosotros una cultura de prevención, ya que cuando esta establecida una enfermedad aunque echemos mano de toda la tecnología y avances en medicina, muchas veces estas enfermedades dejan secuelas, que pueden afectar nuestra calidad de vida.  Hablaremos de la prevención del desarrollo de una infección a nivel del recubrimiento del cerebro ( meninges).



La meningitis es una infección que puede ser causada por virus, bacterias u hongos, en ésta ocasión hablaremos de la meningitis meningocócica, es decir producida por una bacteria (meningococo), ésta es la principal causa de meningitis entre los 2 y 18 años de edad y  afortunadamente se puede prevenir mediante una vacuna. Se recomienda la vacuna antimeningocócica conjugada para todos los niños y adolescentes entre 11 y 18 años de edad, los niños deben recibir esta vacuna entre los 11 y 12 años y luego se les debe administrar un refuerzo a los 16 años. La vacuna no esta recomendada de manera rutinaria en niños menores de 2 años, sin embargo bajo circunstancias especiales se puede administrar.

¿Sabía usted que en los Estados Unidos se registran aproximadamente 1,000-1,200 casos de enfermedad meningocócica cada año? La enfermedad meningocócica, un tipo de meningitis bacteriana, puede ser muy grave e incluso resultar mortal en 48 horas o menos.

Los síntomas de enfermedad meningocócica generalmente son: aparición repentina de fiebre, dolores de cabeza y rigidez en el cuello. Puede comenzar con síntomas similares a los de la influenza (gripe), y con frecuencia causar también náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz, sarpullido y confusión. Aún con tratamiento antibiótico, las personas mueren en alrededor del 10-15% de los casos.

Aproximadamente el 15% de los sobrevivientes presenta secuelas a largo plazo, como pérdida de la función de una o más extremidades, sordera, problemas del sistema nervioso o daño cerebral, como retraso psicomotriz o estado vegetativo por mencionar algunas.

La enfermedad meningocócica se puede transmitir de persona a persona. Las bacterias se propagan mediante el intercambio de secreciones respiratorias y de garganta durante el contacto físico cercano o prolongado (por ejemplo, al toser o besarse, saludar de beso), especialmente si se vive en el mismo hogar o se convive de manera directa con la persona infectada. Muchas personas portan las bacterias en la garganta, pero no padecen la enfermedad meningocócica, a ésta situación le llamanos estado de portador. Si bien cualquier persona puede contraer la enfermedad meningocócica, tienen un mayor riesgo los adolescentes y los estudiantes universitarios de ingreso reciente que viven en los dormitorios de la universidad.

Afortunadamente hay una vacuna para ayudar a prevenir la enfermedad meningocócica y puede prevenir 2 de las 3 cepas que más comúnmente causan la enfermedad. Se recomienda habitualmente la vacuna antimeningocócica conjugada para todos los niños y adolescentes entre 11 y 18 años de edad. Los niños deberían recibir la primera dosis de esta vacuna, conocida como vacuna antimeningocócica conjugada, en la consulta médica de rutina a los 11-12 años de edad. Se recomienda que los adolescentes reciban una dosis de refuerzo a los 16 años.

BIBLIOGRAFÍA: